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Accesibilidad universal: un derecho, no un privilegio

04-12-2017



El 69% de las personas con discapacidad tienen dificultades de acceso a actividades de ocio y culturales; el 58% para salir de casa; el 41% para acceder a un empleo; el 35% para acceder a edificios y el 34% para utilizar el transporte, según datos de la Encuesta de Integración Social y Salud del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2012. Todo esto sucede en pleno siglo XXI y existiendo en el país una Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social que establece el 4 de diciembre de 2017 como límite temporal para que todos los productos, bienes, entornos y servicios sean accesibles, con arreglo a las condiciones básicas de no discriminación y accesibilidad universal. Evidentemente, aunque esta norma lleva en vigor desde 2013, no se han adoptado las medidas necesarias para que en el plazo marcado se cumpla la ley.

La realidad nos dice que a pesar de los avances conseguidos a lo largo de estas décadas, la accesibilidad universal sigue siendo un objetivo a conseguir, lejano. Sin embargo, para las casi cuatro millones de personas con discapacidad que hay en España esta condición es vital, y no se trata de un privilegio, sino de un derecho fundamental, amparado por la mencionada Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social así como la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU aprobada el 13 de diciembre de 2006 y ratificada por España en mayo de 2008.

La accesibilidad para las personas con discapacidad física y orgánica es un requerimiento previo básico a la hora de participar en igualdad de condiciones y llevar a cabo un proyecto de vida basado en la toma de decisiones sin injerencias de terceras personas. Es obvio, que difícilmente se podrá llevar una vida independiente si uno no puede acceder a su trabajo, a servicios públicos o comercios, utilizar el transporte público, o disfrutar del ocio autónomamente. Además, una sociedad basada en la accesibilidad universal y el diseño para todas las personas facilita la participación y normalización en todo aquello que realiza el resto de la población: estudiar, jugar, formarse, trabajar, disfrutar del ocio, de las relaciones sociales, etc.

Igualmente, la accesibilidad universal no solo beneficia a las personas con discapacidad, un mundo accesible es un mundo para todas las personas: cómodo, moderno e integrador. Cuando un entorno, producto, bien o servicio puede ser utilizado por nuestro grupo social, también es más “amigable” para el resto de la población y la sociedad en su conjunto disfruta más de las zonas que son más cómodas para todas las personas.

Posiblemente seamos uno de los países a nivel mundial en el que exista la más vasta legislación en la que se vele por nuestros derechos, pero la realidad es que en la mayoría de ocasiones, es ahí, en el papel, donde se quedan las cosas, y las personas con discapacidad estamos acostumbradas a comprobar cómo se vulneran una y otra vez nuestros derechos. Una situación que genera una enorme frustración, pero no por ello dejamos de luchar. 

Por estos motivos, exigimos el cumplimiento de la legislación vigente por parte de todas las personas físicas y jurídicas que sean propietarias u ofrezcan productos, entornos, bienes y servicios y por supuesto, una ley de infracciones y sanciones que vele por la aplicación efectiva de las normas y termine con la impune vulneración de derechos de las personas con discapacidad en materia de accesibilidad.

Asimismo, se ha constatado que la falta de datos oficiales sobre accesibilidad oculta la dimensión de la problemática y la necesidad de que se pongan en marcha medidas dirigidas a acabar con las barreras existentes por lo que es importante y se requiere también la colaboración e implicación ciudadana para denunciar las infracciones cada vez que se detecte falta de accesibilidad en un producto, entorno, bien o servicio. En definitiva, queremos que se garanticen nuestros derechos, libertades, vida independiente y participación.

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