Aldeas Infantiles SOS multiplica por 2,5 el número de niños atendidos desde 2008 | Corresponsables.com España

Aldeas Infantiles SOS multiplica por 2,5 el número de niños atendidos desde 2008

España ocupa el tercer lugar en Europa en pobreza infantil

17-10-2017

La pobreza infantil en España y en Europa ha aumentado en la última década. Actualmente, el 31,7% de los menores de 16 años están en riesgo de exclusión social en nuestro país, que, a pesar de ser la decimoquinta economía del mundo, cuenta con una de las tasas de pobreza y desigualdad infantil más altas de la Unión Europea, solo superada por Rumanía y Grecia.

“Es preciso fortalecer los servicios sociales dedicados a la infancia y la capacidad económica de los hogares vulnerables”, asegura el presidente de Aldeas Infantiles SOS, Pedro Puig, que explica cómo la organización ha multiplicado por 2,5 el número de niños atendidos desde que en 2008 se desencadenase la crisis económica.

Aldeas cuenta en España con 21 Centros de Día desde los que se atiende a familias en situación de riesgo o exclusión social. En ellos se ofrece orientación a los padres para que puedan cuidar mejor de sus hijos y se brinda a los niños los recursos necesarios para favorecer su desarrollo físico, intelectual y emocional. Pedro Puig explica que “se trata de familias con un bajo nivel adquisitivo, con dificultades para pagar la electricidad y mantener la vivienda caliente en los meses de invierno, que no pueden comer carne, pollo o pescado cada dos días ni hacer frente a gastos imprevistos”. En 2016, la ONG atendió a través de sus Centros de Día a 1.153 niños y 586 familias.

Invertir en la infancia

Para poner fin a la pobreza infantil en España, Aldeas Infantiles SOS aboga por un incremento progresivo de la partida del PIB dedicada a la infancia del 1,4% actual hasta el 2,3% de la media europea, aumentar la prestación por hijo a cargo hasta llegar a los 1.200€ anuales y crear un fondo social de reserva que garantice la inversión en la infancia.

El presidente de la organización sostiene que “la pobreza durante la infancia puede marcar a un niño durante toda su vida, comenzando por su salud, su rendimiento escolar y los ingresos que genere en su vida adulta". Por ello, aumentar la inversión y desarrollar los sistemas de protección social no solo es crítico para mejorar las condiciones de vida de los niños más vulnerables, sino también para romper el ciclo de pobreza y desigualdad intergeneracional.

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