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España mejora levemente en sostenibilidad energética pero continúa sin políticas estables

11-04-2018
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La Cátedra BP, fruto de la alianza entre la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE y BP España desde el año 2002, ha presentado este martes en Madrid las conclusiones del Informe 2017 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad, el cual aporta información referida al ejercicio anterior (2016).

El acto, que ha corrido a cargo de Pedro Linares, profesor de la cátedra, y Enrique González, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de BP, ha contado además con la participación de Jorge Aragón, del sindicato CC.OO. y miembro de la Comisión de Expertos para la transición energética.

El trabajo realizado analiza el comportamiento del consumo energético en España, la factura relacionada con la energía, el mix energético y los sectores más contaminantes. Además, refleja la evolución de los acontecimientos en el campo de la energía nacional, tanto de producción como de consumo, desde el punto de vista del desarrollo sostenible. Informaciones que cuentan con el respaldo de especialistas colaboradores de la Cátedra y expertos externos.

En palabras de Enrique González, “se nos presentan nuevos escenarios que marginan al carbón y apuestan por el gas natural y las energías renovables como vía de escape”. Unos escenarios que requieren “modelos energéticos más sostenibles”, así como el “apoyo de las empresas del sector, los gobiernos y la sociedad”.

Pedro Linares ha resaltado el informe como un “marco de referencia que aporta información a los inversores para tomar decisiones correctas” y que indica “dónde hay que trabajar más y mejor”. También ha señalado que “primero hay que diseñar una regulación ortodoxa y en base a ella dejar que el mercado tome decisiones”.

Jorge Aragón ha seguido esa misma línea haciendo hincapié en la “necesidad de políticas estructuradas para abordar las transiciones que queremos vivir. Siempre existirá la incertidumbre pero el momento de actuar y dirigirnos hacia modelos energéticos sostenibles y responsables es ahora”.  Asimismo, ha añadido un matiz social a su intervención: “Los que tenemos la oportunidad de estudiar, tenemos la responsabilidad de reinvertir a la sociedad con nuestras buenas prácticas”.

 

Principales conclusiones

El Informe del Observatorio de Energía y Sostenibilidad en España señala que en 2016 el sector energético español consumió 6,3 exajulios (EJ) de energía primaria y emitió 306 millones de toneladas (Mt) de CO2, generando un valor añadido (sin descontar los costes externos) de 51.300 millones de euros (correspondiente a un 4,6% del PIB).

La Cátedra BP apunta además que en 2016 el sistema energético español ha mostrado una leve mejoría de los indicadores de sostenibilidad energética. La recuperación económica y la bajada de precios de los combustibles han traído consigo un nuevo aumento de la demanda de energía (un 0,3% en energía primaria y un 2% en energía final).

Este crecimiento ha venido acompañado de una reducción de la intensidad energética primaria del 2,9% y un descenso en las emisiones de CO2 (un 2,4%). Sin embargo, esta mejoría se debió fundamentalmente a la reducción en el uso de carbón de más de un 24% en favor de la energía hidraúlica, pudiéndose afirmar que la meteorología ha sido el factor más influyente en esta mejoría. De hecho, la intensidad energética final aumentó un 1,2%. Por lo tanto, es necesario apostar por una mayor contribución de las energías renovables y, sobre todo, por el ahorro y la eficiencia energética. A este respecto, hay que recordar que, pese a la mejoría del último año, España sigue presentando una intensidad energética muy superior a otros países de nuestro entorno.

A excepción del carbón, todas las energías fósiles aumentaron su contribución al mix energético primario en el año 2016, mientras que las energías renovables en su conjunto mantuvieron una contribución similar a la del año anterior. Sin duda, la caída continuada de los precios de los combustibles fósiles y los precios bajos del CO2 explica en parte la falta de cambios significativos en el mix energético español.

La demanda de productos petrolíferos para el transporte siguió recuperándose, tanto para el transporte de mercancías como el de pasajeros. En ambos casos, el transporte por carretera continúa representando en torno al 90% del total. Este sector consumió más del 41% de la energía final y contribuyó con un 28% a las emisiones del CO2. Este incremento de la demanda de transporte se cubrió en gran medida gracias a un aumento de casi el 21%, que además permitió aumentar las exportaciones de derivados en más de un 5%.

Todos estos factores parecen indicar que la mejoría observada en 2016 en los indicadores de sostenibilidad se debe principalmente a los cambios coyunturales en el mix de producción eléctrica. En un escenario de largo plazo, parece poco razonable fiar la sostenibilidad del sector energético de las precipitaciones, más aún en el caso español, que se enfrenta a un importante riesgo de bajada de las precipitaciones debido al cambio climático.

En cuanto a los balances económicos, es reseñable que bajaron significativamente los gastos en energía primaria (un 22%) debido al descenso de los precios de los combustibles. Descendió también, aunque en menor medida los gastos en energía final, lo que supone un aumento del valor añadido del sector. No obstante, este valor añadido se reduce en un 37% si se descuentan los costes externos del sector asociados a la emisión de contaminantes.
 
 

Retos del actual modelo energético español

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, el modelo energético español continúa presentando importantes desafíos respecto a la eficiencia energética, la dependencia energética exterior o al impacto medioambiental. Además, los expertos de la Cátedra BP apuntan que "el país sigue sin contar con una política energética estable, que proporcione señales adecuadas a los agentes, y que contribuya a avanzar hacia la sostenibilidad del sector".
 
No obstante, aunque las actuaciones políticas en 2017 no han sido particularmente llamativas en este sentido, consideran que "2018 puede ser el año en que finalmente se avance decididamente, si se aprueba la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, y si se tienen en cuenta las recomendaciones de la Comisión de Expertos sobre Escenarios de Transición Energética".
 

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