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Un futuro para los niños refugiados

20-11-2017

Casi la mitad de las personas desplazadas por la fuerza en el mundo son niños. Han sobrevivido al conflicto o la persecución y, a menudo, a peligrosos viajes. Muchos han sido testigos y han experimentado más en su corta existencia que la mayoría de las personas en toda nuestra vida y, al otro lado de las fronteras, como refugiados, todavía podrían no estar seguros.

Los niños y jóvenes desplazados son más vulnerables a la violencia y a la trata, y esa es la razón por la cual ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está celebrando el Día Universal del Niño hoy.

Creemos que todos los niños de todo el mundo, donde sea que vivan, tengan la procedencia que sea, necesitan la misma protección y las mismas oportunidades de prosperar. Y gracias al apoyo de miles de personas, ACNUR está trabajando para hacer justamente esto.

Más concretamente, ACNUR trabaja para mantener seguros a los niños desplazados y refugiados. Dirigimos a nuestro apoyo a identificar a los niños y familias más vulnerables y facilitarles la protección y asistencia que necesitan. Ayudamos a los niños no acompañados a acceder a los servicios de búsqueda familiar y los apoyamos para que se reúnan con sus seres queridos. También nos aseguramos de que cientos de miles de niños refugiados tengan acceso a la educación, manteniéndolos en la escuela y fuera del trabajo, dándoles también la oportunidad de recordar lo que es ser un niño.

En este sentido, el acceso a la escuela juega un papel crítico en la vida cotidiana de los niños refugiados. A parte de permitirles tener un respiro de “experiencias adultas” y volver a disfrutar de su infancia, permite que las madres puedan ser económicamente más activas o puedan producir comida para su familia, y protege también la educación de sus hermanos mayores que ya no se ven obligados a dejar el cole para cuidarles. Todos los niños y niñas se deben beneficiar de una educación de calidad pero el impacto en los niños refugiados es mayor ya que están en una situación aún más compleja si cabe.

Desgraciadamente, la ayuda humanitaria destinada a la educación apenas representa un 2% del total de esta categoría y solamente una pequeña proporción de las peticiones de ayuda humanitaria en favor de la educación obtienen financiación. Por ello, ACNUR puso en marcha en 2012 la iniciativa “Educa a un niño” cuyo objetivo es llevar a la escuela primaria por primera vez a 1 millón de niños y niñas refugiados en 12 países, asegurando su futuro. Hasta el momento, 570.000 niños se han beneficiado de este proyecto y desde el Comité español de ACNUR seguimos trabajando para que muchos más tengan esta oportunidad, ya que creemos que es la mejor herramienta que les podemos ofrecer.

En los cuatro minutos que te ha llevado leer este artículo, 80 personas se habrán visto forzadas a dejar sus casas, siendo cerca de 40 de ellos niños y niñas. Colabora con el Comité español de ACNUR y ayúdanos a proporcionarles esta oportunidad de futuro. Consulta más información sobre la labor de Acnur en educación.

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