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El día que un smartphone hizo más fácil la diabetes

14-11-2017
Victor Bautista y Maria Jesús Salido

En el Día Mundial de la Diabetes nos acercamos a SocialDiabetes, un proyecto de innovación que pone la tecnología al servicio de quienes conviven cada día con esta enfermedad.

“El día a día cambia totalmente si lo comparas con el de otras personas. Quizás tú te levantas por la mañana y piensas ‘¡Qué bonito día!, ¿qué desayuno hoy?’. Puede que a mí se me pase lo mismo por la cabeza, pero también voy a pensar que primero tengo que medirme para saber cómo he pasado la noche, con qué niveles de glucemia, y decidir qué voy a desayunar según esa información, qué insulina me voy a poner y si tengo que hacer algún ajuste”. Así responde Antonio Lledó a la pregunta sobre cómo la diabetes ha cambiado su vida.

Esta enfermedad, que condiciona la vida de casi 6 millones de españoles y 420 millones de personas en todo el mundo (datos de la OMS), le obliga a llevar un control muy exhaustivo de su salud; aunque, de unos años a esta parte, hacerlo le resulta un poco más fácil gracias a su teléfono móvil.

Lledó es uno de los cientos de miles de usuarios de SocialDiabetes, una aplicación móvil que se apoya en el uso de fórmulas, el big data y la información personal de cada paciente para calcular las pautas de insulina que este necesita según lo que ha comido (dispone de una lista de más de 11.000 alimentos procedentes de las bases de datos más importantes de España, EEUU y Reino Unido) o la actividad física que ha realizado. Su co-fundadora, María Jesús Salido, explica: “Cuando a un usuario le diagnostican diabetes, tiene una pauta de insulina fija y una pauta de carbohidratos fija, y no se puede mover de ahí. Si en el desayuno en vez de comer dos tostadas de pan, como le han recomendado, se come un plátano o un donut, modifica los carbohidratos pero, como la pauta de insulina es fija, se descompensa. Con SocialDiabetes, el paciente puede decir exactamente lo que ha comido y el sistema le avisa de cuál es la recomendación de insulina óptima”.

De este modo, usuarios como Antonio Lledó han dejado de llevar encima esa libreta donde antes anotaban cada medición. La app se conecta a sus glucómetros, genera gráficas y obtiene estadísticas, e incluso realiza predicciones para reaccionar a tiempo ante bajadas de azúcar repentinas (hipoglucemia) que pueden conllevar problemas serios para el paciente. Y tiene conexión directa con el sistema sanitario: los médicos que así lo deseen pueden utilizar la plataforma web de SocialDiabetes para llevar un control remoto de sus pacientes.

Innovación por y con el paciente

Por supuesto, SocialDiabetes no es la única aplicación del mercado destinada a este sector de la población. Un simple paseo por internet y las tiendas de aplicaciones online permite descubrir un amplio espectro de posibilidades. A ello se unen los avances que se han producido en sensores, weareables, glucómetros y otros dispositivos que no solo resultan más precisos y cómodos, sino que, poco a poco, comienzan a conectarse y ‘conversar’ entre ellos para compartir información y optimizar su actividad.

En este contexto, la peculiaridad de SocialDiabetes radica en su origen. Fue creada por Víctor Bautista, socio de María Jesús Salido, cuando le detectaron diabetes tipo 1 en 2008. “La creó para él. Y fue al comprobar que la aplicación le estaba funcionando, cuando intentamos que llegara a más gente y creamos la empresa”, explica esta consultora.

Siguiendo ese esquema inicial, cuando Víctor detecta un nuevo problema asociado a su enfermedad, busca soluciones para él mismo y, por extensión, para todas las personas que utilizan SocialDiabetes. Publica sus desarrollos en las redes y escucha las opiniones de los usuarios, lo que marca a dónde van a parar los recursos de la empresa. Es lo que se denomina innovación abierta en estado puro, un diálogo continuo con los pacientes que Salido ve extrapolable al sistema sanitario en su conjunto: “La salud tiene que integrar a los profesionales que están en el frontend y que muchas veces no participan en decisiones de las políticas públicas y las que la industria toma, y en los pacientes, que tienen mucho que decir, porque cada vez están más  conectados, más informados y más activos”.

En este sentido, SocialDiabetes no solo pretende ayudar a las personas con esta enfermedad a comer de forma más saludable y a sentirse más seguras en su día a día, sino que, como recuerda su co-fundadora, tiene otros efectos colaterales. Por un lado, sirve de apoyo a los familiares y cuidadores de los pacientes, especialmente, cuando son niños. Por otro, puede facilitar gestiones como, por ejemplo, la contratación de un seguro. Muchas compañías se niegan a ofrecer sus servicios a este sector de la población o les imponen tarifas más altas por los riesgos que les ven asociados: “Los usuarios de la aplicación pueden estar bien controlados y la aseguradora piensa que, por este motivo, son clientes asumibles desde un punto de vista del riesgo económico”.

Tecnología de utilidad social

No obstante, como siempre que entra en juego la tecnología, no solo hace falta tener ganas de implicarse o usarla, sino también tener unas competencias mínimas. Aunque el  75% de la población mundial ya utiliza el teléfono móvil, para una aplicación como SocialDiabetes hay una brecha algo difícil de salvar, puesto que un número significativo de los pacientes con diabetes tipo 2 son personas muy mayores (entre quienes tienen más de 75 años tiene un incidencia del 41% en las mujeres y el 37% en los hombres) que, en muchos casos, no llegarán a utilizarla pese a ser muy intuitiva.

Aun así, la aplicación ya ha tenido más de 200.000 descargas en todo el mundo y está disponible en 11 idiomas –se ha traducido a través de un proceso de crowdsourcing– . Además, fue seleccionada para el proyecto de la sanidad británica (NHS), Internet of Things Test Beds Diabetes,, para ser utilizada en los centros hospitalarios, y ha recibido reconocimientos como el premio de la UNESCO a la mejor aplicación del mundo de salud. Este mismo año, SocialDiabetes era valorada por la Comisión Europea como una pyme innovadora en el marco del programa Horizonte 20/20 y recibía ​una​ ​inversión​ ​de​ ​1.6​​€ millones.     

Como asegura uno de sus primeros y más activos usuarios, Antonio Lledó, Social Diabetes permite llevar a un endocrino en tu bolsillo. Un ejemplo práctico de cómo internet y la tecnología pueden ponerse, y de hecho se ponen, al servicio de las personas, y, por qué no, un modelo a seguir para el tratamiento de otras muchas enfermedades.