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Grupos de interés:
 Grandes empresas
Sectores:
 Informática y Tecnología

El voluntariado digital en la transformación social

05-12-2017



En los últimos años se ha observado un aumento en la participación ciudadana en las acciones vinculadas con la resolución de las problemáticas sociales. La revolución digital ha marcado un antes y un después en el crecimiento exponencial del impacto de ese compromiso: el acceso a información ilimitada y la desaparición de barreras gracias a la tecnología ha creado un nuevo marco en el que no sólo se trata de buscar la accesibilidad a estas herramientas tecnológicas, sino de saber utilizarlas con eficiencia, de una forma sostenible en el tiempo y con una orientación hacia la resolución de problemáticas sociales concretas.

Esta realidad no es ajena al mundo empresarial: las colaboraciones público-privadas van en aumento debido a necesario compromiso de todos los agentes para alcanzar objetivos comunes. Un claro ejemplo de ellos son los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas donde gobiernos, sector privado, sociedad civil y ciudadanos se alían para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. Naciones Unidas, en este nuevo marco, subraya que el voluntariado corporativo refuerza el compromiso cívico y solidifica el sentido de apropiación de los resultados del desarrollo como inspiradores e impulsores de la transformación que se requiere para que los ODS arraiguen en la sociedad.

Desde el voluntariado corporativo se observa este hecho de manera clara, la forma en la que los profesionales canalizan sus inquietudes solidarias ha evolucionado, pasando de las acciones concretas y de carácter asistencial a proyectos más duraderos, con mayor impacto y una clara vocación de transformación y empoderamiento del colectivo beneficiario.

Un caso claro tiene que ver con la involucración de profesionales de ciberseguridad en la capacitación de jóvenes cuyos comportamientos en el mundo digital les están llevando a situaciones de riesgo y vulnerabilidad. “Cuando sientes que es responsabilidad de todos y además tienes el conocimiento para poder cambiar comportamientos y actitudes en la red que mejoren la vida de las personas acaba siendo casi una obligación dar un paso al frente y actuar”, Pablo San Emeterio, experto en ciberseguridad de Telefónica.

Pero esta transformación es irremediablemente de ida y vuelta, cuando la persona se involucra a este nivel acaba evolucionando en su totalidad: el desarrollo de competencias, la nueva perspectiva sobre su visión de las cosas, la desaparición de prejuicios o el desenvolvimiento en entornos cambiantes, complejos y vulnerables acompaña a esta persona en su camino de transformación. Una forma nueva de trabajar y relacionarse entre profesionales de la empresa privada y expertos del tercer sector, un claro ejemplo sería el desarrollo de soluciones tecnológicas para la trasformación digital de entidades sociales, como una aplicación móvil para Manos Unidas por parte de un equipo de expertos de Telefónica.

Aquí está la verdadera palanca del cambio: cuando un profesional apoyándose en el programa de voluntariado corporativo de su empresa toma la iniciativa de poner sus conocimientos al servicio de la sociedad involucrando a sus compañeros de trabajo en proyectos sociales para mejorar la vida de colectivos sociales de su entorno o atender a problemáticas medioambientales está haciendo mucho más que eso. Está abriendo una nueva senda de innovación social. Cuando este profesional conoce de primera mano herramientas tecnológicas y se desenvuelve en entornos digitales, y a través de los expertos de las entidades sociales, juntos pueden aportar un nuevo valor añadido: la visión digital.

Esta visión digital en el mundo de la intervención social, el voluntariado digital, es capaz de aportar perspectivas y soluciones digitales a problemáticas de altísimo impacto y con un valor incalculable. Si la tecnología avanza a una velocidad imparable, el tercer sector encuentra aquí una oportunidad para mejorar la vida de las personas y su propio fortalecimiento institucional.

Nunca podemos olvidar que siempre hay que poner a las personas en el centro de forma que la tecnología pueda ser realmente transformadora de la realidad social.

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