En pleno 2025 la discriminación laboral por VIH debería ser cosa del pasado, sin embargo, durante el XI Encuentro de Empresas Responsables con el VIH organizado por Trabajando en Positivo, se pudo comprobar que el estigma persiste, aunque silencioso. Un 60% de personas encuestadas considera aceptable realizar una prueba serológica como requisito previo al acceso a un empleo, además, los Europeos son pioneros en esta idea. Esta cifra, además de ser discriminatoria, refleja cómo los prejuicios continúan arraigados en una sociedad considerada referente en derechos laborales y libertades individuales.
Mery Rodríguez, coordinadora de la organización, abrió el evento llamando a las empresas al «compromiso», implementando normativas que garanticen la igualdad, que se evite la discriminación en la contratación o en la permanencia de un empleo, respetar la privacidad, realizar programas de formación y garantizar que todos los empleados tengan acceso a todos los beneficios y oportunidades dentro de la empresa. «Y por último, también es importante colaborar con organizaciones especializadas para mejorar las estrategias de prevención, como nosotros», añadió.
Vivir con VIH y sin derechos laborales
La responsable de proyectos de Trabajando en Positivo Deva Fernández fue la mediadora de la primera mesa de debate, donde presentó el Análisis de las dificultades de acceso al ámbito laboral de las personas migrantes con VIH y en situación administrativa irregular en el territorio español. El informe concluye que «atienden a más de 1.791 personas migrantes entre estas 10 entidades colaboradoras del proyecto. De ellas, 44 están en situación administrativa irregular o incierta, de las cuales un 48% viven con VIH», afirma.
El estudio describe una realidad marcada por la prevalencia de personas de origen latinoamericano con mayor porcentaje de infección, que el 55% son núcleos unifamiliares y de perfil profesional mayoritariamente no cualificado. «Además, un dato relevante en el desglose por género es que el 51% son mujeres CIS», concluye.
Benjamín Rodríguez, responsable del área de prospección e intermediación laboral en ABD Barcelona, compartió la frustración de ver a diario cómo las trabas legales y administrativas, la discriminación múltiple y el sexismo en el caso de las mujeres requiere una transformación profunda de las políticas laborales, migratorias y estigma social. Para ello, «hace falta inversión en formación, becas que cubran sanidad, hospedaje y alimentación y romper con los miedos a hacer precontratos de 1 años para que a partir de ahí esa persona pueda ‘saltar’ a otras empresas», señala Rodríguez.
A esto, Endrys Cisneros, usuario de Apoyo en Positivo, añadió que «a toda la inversión en becas para la formación creo que también es importante cubrir el acompañamiento psicológico». Sobre todo cuando personas seropositivas como él se enfrentan a situaciones de discriminación laboral por portar VIH. Endrys puso voz a las consecuencias de un estigma que persiste a pesar de los avances médicos: “Cuando postulé para un puesto en una empresa más respetables de Venezuela. Llegué hasta las evaluaciones médicas. Cuando el doctor me pregunta: ‘¿Posees alguna enfermedad crónica?’ Le respondí: ‘Soy VIH positivo’. Ahí casi de inmediato cerró la carpeta y ya sabía que se había acabado mi candidatura”.
En España, Endrys se ve obligado a trabajar como profesor de canto por la burocracia y la larga espera que supone la homologación del título universitario. Clara Castillo, responsable del área social de Apoyo en Positivo reclamó una simplificación del proceso: «Tenemos alrededor de un 60% de personas que han estudiado en su país de origen alguna formación o grado universitario. El tema es que cuando llegan a España las homologaciones son algo muy complicado, muy costoso y que tarda muchísimo tiempo. Por este motivo estas personas suelen optar por puestos de otra cualificación: el 38% solicitaron puestos de limpieza y el 30% en hostelería, por ejemplo”.
Infección y discapacidad
María José Pérez, integradora laboral de AMIMED trabaja también con personas con discapacidad, una discriminación extra que no les permite acceder a ciertos puestos de trabajo y a veces tampoco conducir. En grandes áreas urbanas como Madrid o Barcelona esto quizás no es un impedimento, pero AMIMED opera en la zona sur de la Comunidad Foral de Navarra, un terreno con una fuerte industria agroalimentaria, que no es apta para ciertos niveles o tipos de discapacidad, y que las conexiones de transporte son prácticamente inexistentes.
«Las posibles soluciones que reclamamos es que se adapten los puestos de trabajo, una mayor sensibilización, apostar por formación con compromiso de contrato y que exista una beca que cubra los desplazamientos».
Reconocimiento a las empresas que sí se implican
Durante el acto se entregó un reconocimiento a Corresponsables por su adhesión a la iniciativa Empresas Responsables con el VIH. También compartieron experiencias de buenas prácticas las empresas myGwork con el evento “Marcando un triple al VIH”, en homenaje al jugador de NBA Magic Johnson, quien se presentó como seropositivo, que busca romper mitos sobre la forma transmisión, concienciar sobre la vulneración de datos personales y para mandar un mensaje de prevención.
También el servicio de cáterin sostenible Subiendo al Sur contó su experiencia catártica sobre la enfermedad: “Un compañero contrajo VIH. Eso es una cosa que explotó en nuestra empresa, tan pequeña y de gente mayor, porque nosotros hemos visto en carne propia morir a amigos, entonces fue un ejercicio interiormente de educación sobre la enfermedad porque en ese momento teníamos miedo. ¿Qué hicimos? Contrarrestar ese temor. Averiguamos los adelantos de la ciencia médica y descubrimos que es una enfermedad crónica que ya se puede controlar perfectamente» explicó Frank Tafur Díaz, gerente de Subiendo al Sur Restauración.
10 años de la Ruta #YoTrabajoPositivo
Durante la jornada también se presentó la Ruta #YoTrabajoPositivo 2025, una campaña de sensibilización que cumple diez años promoviendo la inclusión laboral y derribando mitos sobre el VIH. En esta edición especial, la campaña llegará a distintas estaciones de transporte público, ofreciendo un recorrido por su trayectoria y reafirmando su compromiso con la lucha contra el estigma en el ámbito laboral.
El XI Encuentro dejó un mensaje claro: aún queda mucho por hacer. La discriminación laboral hacia personas con VIH sigue presente, de forma más o menos explícita, en múltiples sectores. Las barreras legales, sociales y económicas no se derriban solas. Requieren voluntad, recursos, formación y, sobre todo, un compromiso real.
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