Emilio Villaescusa Blanca ha dedicado su trayectoria profesional al impulso del cooperativismo y la economía social. Durante más de una década, presidió la Confederación de Cooperativas de la Comunidad Valenciana (2012-2023) y, desde 2005 hasta su reciente jubilación en 2023, fue presidente ejecutivo del Grupo ASCES. Su liderazgo ha estado marcado por una firme apuesta por la sostenibilidad, el compromiso social y la gestión empresarial con impacto.
Ahora, en su nueva etapa, sigue aportando su experiencia como integrante del jurado de los Premios DIRSE 2025, de los que Corresponsables es mediapartner, galardones que reconocen la labor de los profesionales en dirección de responsabilidad social y sostenibilidad. Desde esta posición, nos ofrece su visión sobre los criterios clave en la evaluación de candidaturas y el futuro de la sostenibilidad en el ámbito empresarial.
¿Qué aspectos consideras clave a la hora de evaluar las candidaturas para los premios DIRSE 2025? ¿Qué tipo de iniciativas destacas como ejemplos a seguir en responsabilidad social?
En primer lugar, una buena presentación de la candidatura ayuda. Cuanto más sencilla y rigurosa la información mejor para su evaluación y cuanto más aspectos relacionados con todas las vertientes de la sostenibilidad se relacionen más se enriquece la candidatura.
En segundo lugar, hay que considerar no solo el compromiso de las candidaturas con la sostenibilidad, sino también los resultados obtenidos por sus acciones tanto dentro como fuera de las organizaciones, así como los impactos que esas acciones se están produciendo en su entorno. No se trata tanto de analizar una acción determinada sino el conjunto de la actuación y por ende la capacidad de producir cambios sustanciales en su entorno cercano.
Por último, como sabéis procedo del cooperativismo y de la economía social y ello me hace valorar especialmente las iniciativas que se contemplan desde la estrategia de las organizaciones, en lo que supone la integración de la sostenibilidad en la misma y el compromiso del conjunto de la organización, Consejo y Presidencia incluidos, en la consecución de los objetivos.
Como parte del Jurado de los Premios DIRSE, ¿cómo crees que estos premios pueden contribuir a mejorar la visibilidad de las mejores prácticas en sostenibilidad y responsabilidad corporativa?
Estamos en la II Edición de los Premios DIRSE. Es pronto. La I Edición ya fue un impulso importante para la visibilidad coincidiendo con el Décimo Aniversario de la Asociación y hay que seguir trabajando.
La visibilidad para las buenas prácticas es cosa de lluvia fina y no solo de los Premios, sino del conjunto de actividades que hacemos las Organizaciones que estamos en el sistema de la Responsabilidad Social.
Hay mucho camino por recorrer.
Sin duda, el momento de los Premios es un buen aglutinador de píldoras de comunicación que puedan servir para incentivar la replicabilidad de las acciones y formas de actuación premiadas en las Candidaturas, así como para referenciarlas en los repositorios adecuados, pero como digo, es pronto.
¿Qué importancia tiene para ti que las empresas premiadas en los DIRSE demuestren un impacto real en la sociedad y no solo en términos de imagen corporativa?
En principio, los Premios están diseñados para la actuación de las personas y no de las organizaciones, si bien es cierto que la mayoría de los casos, las personas forman parte de las organizaciones formen o no parte del DIRSE, siendo una de las cuestiones que valoramos la capacidad de influencia de la persona en su organización, pero no solo.
Para mí es fundamental evaluar el impacto real en la sociedad de las acciones emprendidas en el marco de la sostenibilidad, entendiendo por sociedad el conjunto de los grupos de interés que interactúan con nuestras empresas y que forman por tanto parte de ellas. El calificativo “real” es muy significativo en la pregunta. Ni hablar de los “lavados verdes”.
La mejora de la imagen corporativa debe de producirse desde sus aspectos reputaciones y como consecuencia de la coherencia de sus actuaciones, con buen Gobierno y trasparencia.
Desde tu experiencia, ¿cuál ha sido el mayor reto al evaluar las candidaturas de proyectos que buscan integrar la sostenibilidad de manera innovadoras dentro de las organizaciones?
Como sabéis, hay dos categorías dentro de los premios DIRSE, la de Trayectoria y la de Revelación y cada una de ellas tiene sus dificultades.
En la primera, la de Trayectoria, es más fácil tener información sobre los impactos que las acciones o proyectos han generado, pero por el contrario es difícil discernir en trayectorias largas.
En el Premio Revelación la dificultad consiste en la poca información temporal de los impactos producidos.
De cualquier manera, para evitar presión, la tarea del Jurado es plantear una terna por cada una de las categorías, siendo la elección final producto de las votaciones de socios y socias de DIRSE.
Además, el equipo de trabajo nos suministra una tabla de indicadores, siempre orientativos, para facilitarnos el trabajo.
En tu opinión, ¿cómo deberían evolucionar los premios DIRSE en los próximos años para seguir siendo relevantes en un contexto empresarial cada vez más orientado a la sostenibilidad?
A los Premios les irá bien, pero con la coyuntura actual, me temo que el contexto empresarial va a estar más condicionado para continuar orientándose a la sostenibilidad. A nivel mundial ya está habiendo cierto retroceso, tanto en acciones contra el cambio climático, en asuntos extractivos y energéticos, en derechos sociales, en inversiones socialmente responsables… Se mantiene Europa que gracias a las continuas regulaciones, superando voluntariedades ha contribuido a que la sostenibilidad para las empresas europeas sea un valor. ¿Va continuar Europa regulando sobre ello, sobre la información no financiera, sobre las inversiones, la diversidad, la transparencia, o la debida diligencia? Ese es nuestro deseo, armonizando dicha regulación para no perder puntos de competitividad, pero nos albergan muchas dudas. Va a depender de muchas voluntades y bien integradas en Europa y va a depender también, de que más allá de las regulaciones, se acrecienten las convicciones empresariales de no abandonar la senda de la sostenibilidad cuando vengan mal dadas.
En ese contexto, los Premios deben evolucionar con coherencia y persistencia, cuidando tanto la calidad del Jurado como de las candidaturas premiadas y dotándoles de la comunicación necesaria para que poco a poco sean más notorios y prestigiosos. Al tempo.
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