¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los municipios afectados por la despoblación?
Uno de los principales retos de estos pequeños municipios es la generación de oportunidades. Históricamente, han estado vinculados a los bosques y a las montañas, y fueron zonas dinámicas antes de la llegada de la industrialización y la construcción de otros materiales. Con la falta de demanda, decayó la gestión de los bosques, se redujeron las posibilidades de empleo y con ello el éxodo de mujeres y jóvenes hacia las ciudades. A pesar de contar con abundantes recursos naturales y un importante patrimonio, muchas de estas zonas, particularmente las más forestales, enfrentan una gran pobreza económica.
¿Cómo pueden iniciativas como «Del Bosque a tu Casa» contribuir al desarrollo económico y la fijación de población en el medio rural?
Iniciativas como «Del Bosque a tu Casa» y “Bosque Innova”[1] juegan un papel importante en el desarrollo económico y la fijación de población en el medio rural, especialmente en zonas afectadas por la despoblación, conocida como la España Vaciada. En COPADE, detectamos que muchas de estas comunidades se estaban quedando sin recursos humanos, talento, inversión, investigación e innovación. Ante esta situación, decidimos poner en marcha algunas acciones que buscan reactivar estos entornos rurales mediante el aprovechamiento sostenible de los productos maderables y no maderables de los bosques.
En el caso de “Del Bosque a tu Casa”, a través de la creación de laboratorios y obradores, fomentamos la formación y la creación de empleo en el medio rural, con un enfoque especial hacia la inclusión de mujeres y jóvenes. Además, se promueven productos sostenibles que aseguran tanto la trazabilidad como la calidad. Un ejemplo de ello es una asociación de mujeres que decidió poner en valor los productos forestales locales, creando un obrador para producir y vender setas deshidratadas, entre otros productos.
Esta acción también cuenta con importantes socios como «Apadrina un Olivo» en Teruel, que implementa un sistema de apadrinamiento para rescatar los olivares en peligro de extinción, fundamentales para la salud de los bosques circundantes, ya que fomentan la biodiversidad y la creación de paisajes mosaico. Además, en El Royo, en Soria, APROTER ha puesto en marcha cultivos de frutos rojos en una zona de montes gestionados por socios locales. Estos cultivos mejoran la biodiversidad, aumentan la resiliencia de los bosques frente a incendios, mientras generan puestos de trabajo en el medio rural.
Por otro lado, con “Bosque Innova” promovemos la sostenibilidad económica, social y ambiental del Parque Natural del Alto Tajo y su entorno, partiendo de forma directa con acciones en Cobeta, Orea y todos los municipios pertenecientes a la Mancomunidad del Alto Tajo: Arbeteta, Peralveche, Armallones, Poveda de la Sierra, El Recuenco, Peñalén, Villanueva de Alcorón y Zaorejas con sus pedanías (Villar de Cobeta y Huertapelayo). También se trabaja para impulsar una plataforma que abarque este ámbito de acción y que pueda incluir incluso municipios de la provincia de Cuenca y de Aragón.
A priori, la iniciativa trata de identificar las 1.000 ha de bosque más naturalizadas (potenciales rodales maduros), gestionar más de 46.000 ha de monte, realizar la planificación en prevención de incendios forestales en 80.000 ha, certificar 5.000 ha de superficie arbolada (asegurando así tanto la calidad de su gestión como la de los productos) y doblar los 14.000 m3 de madera hasta ahora comercializada en el territorio. Así como dar formación en resinación, con la escuela de resina ya puesta en marcha y las acciones de restauración micológica y formación en el tema, llevando a cabo acciones divulgativas y de formación, para sensibilizar a los/las habitantes del territorio en materia ambiental y llegar también con este mensaje a la población más urbana.
¿Qué papel juegan la sostenibilidad y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales en la revitalización de estas zonas?
La sostenibilidad y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales desempeñan un papel crucial en la revitalización de las zonas rurales, especialmente en aquellas vinculadas a los bosques. En España, la superficie forestal está en crecimiento, convirtiéndonos en el segundo país más forestal de Europa. Sin embargo, nuestros bosques carecen de una gestión adecuada, y las comunidades que los custodian, muchas veces propietarias de estos recursos, no reciben ninguna compensación por los servicios ecosistémicos que prestan a las ciudades, como la captación de carbono, generación, filtración y regulación de los caudales hídricos, la biodiversidad y la protección contra desastres naturales.
Esto genera una situación de vulnerabilidad, ya que no se están generando recursos sostenibles y las comunidades rurales se ven incapaces de generar oportunidades económicas. Sin la gestión adecuada de los recursos forestales, los territorios se vuelven más susceptibles al cambio climático y al abandono. Las comunidades rurales son las que velan por estos bosques; son los ojos que, sin remuneración, se encargan de tareas fundamentales como reparar caminos o retirar árboles caídos que dificultan la circulación en casos de emergencia.
Es esencial evitar que estas comunidades rurales, que a pesar de contar con recursos inagotables podrían desaparecer por el despoblamiento, dejen de existir. La gestión sostenible de estos recursos garantizaría su conservación y ofrecería nuevas oportunidades de empleo y desarrollo económico. Además, en un medio rural cada vez más masculinizado y envejecido, es fundamental generar oportunidades para las mujeres y los jóvenes en las zonas de montaña. Este es un paso necesario para asegurar la conservación de los territorios y frenar el éxodo rural, a la vez que se promueve un modelo de desarrollo sostenible y justo para todos.
¿Cómo pueden las administraciones y la sociedad civil colaborar para frenar el éxodo rural?
Las administraciones públicas y la sociedad civil deben colaborar de manera estrecha para frenar el éxodo rural, y para ello es necesario llevar a cabo una reflexión profunda sobre la distribución de los tributos del Estado. Actualmente, el reparto es injusto, ya que, aunque las comunidades rurales cuentan con numerosos recursos, los territorios que más dinero manejan son aquellos de mayor población y por ende con más capacidad presupuestaria.
Además, uno de los grandes desafíos radica en la falta de profesionales especializados/as para gestionar los montes y bosques, en las administraciones públicas, principalmente en la gestión de los Montes de Utilidad Pública. Esto genera un cuello de botella a la hora de cumplir los instrumentos de gestión (planes de ordenación) que son los que, además, garantizan la Sostenibilidad de los bosques y por tanto su futuro, mermando también la generación de productos sostenibles, lo que a su vez merma la capacidad económica de la propiedad.
En este sentido, es fundamental que el sector forestal tenga una mayor presencia e importancia dentro de las administraciones públicas. Debería existir al menos una Secretaría de Estado o una entidad transversal que tenga la capacidad de ejecutar políticas y asignar los presupuestos necesarios para gestionar eficazmente estos recursos naturales. A su vez, los pueblos y ayuntamientos deben ser empoderados, ya que son la administración más cercana a las necesidades de la comunidad y están en una posición única para identificar qué es lo que realmente hace falta en sus territorios. El desarrollo rural es un desafío compartido en todo el país, con una misma realidad, pero que no se puede afrontar con una visión de “café para todos” pues cada municipio tiene su propia esencia y visión de futuro, y ahí radica la complejidad, por ello es esencial que los ayuntamientos sean clave para generar oportunidades locales.
Por último, para garantizar un desarrollo rural sostenible y equitativo, debemos trabajar de manera conjunta con mujeres y jóvenes, quienes tienen un gran potencial para contribuir al crecimiento de sus comunidades y a la conservación de su entorno.
[1] Del Bosque a tu Casa y Bosque Innova cuentan con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del MITECO en el marco del PRTR, financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
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