En un mundo cada vez más urbanizado, la planificación de las ciudades es clave para un desarrollo sostenible. Las decisiones sobre la transformación del territorio, las infraestructuras, el uso del suelo o el diseño de los espacios públicos impactan directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Por ello, su implicación en estos procesos es esencial para garantizar que los proyectos urbanísticos respondan a sus necesidades reales y fomenten un sentido de pertenencia y cohesión social.
La participación ciudadana en el urbanismo es una práctica habitual y consolidada en muchos países de nuestro entorno, pues ha demostrado ser una herramienta práctica que mejora la calidad del diseño urbano. Incorporar las perspectivas de la comunidad local al proceso de planificación permite evitar errores costosos y generar soluciones más innovadoras, efectivas y adaptadas a las demandas locales. Además, contribuye a la creación de espacios inclusivos y funcionales, donde los habitantes se sienten representados y escuchados.
Desde Metrovacesa, estamos aplicando un modelo de urbanismo participativo en nuestros principales proyectos en ciudades como A Coruña, Barcelona, Madrid y Valencia, con una metodología de trabajo propia y adaptable a cada territorio, fundamentada en los Objetivos de Desarrollo Urbano Sostenible y en la Agenda Urbana Española.
Este acompañamiento social en proyectos urbanísticos impulsados por el sector privado es una iniciativa pionera en nuestro país, por su alcance, profundidad y recursos empleados. A lo largo de estos años, hemos podido involucrar a más de 4000 personas y más de 200 entidades locales en nuestros procesos participativos, con un ambicioso despliegue de técnicas de engagement que comprenden desde charlas informativas a talleres de codiseño, pasando por encuentros con expertos o actividades de dinamización vecinal.
Nuestro método de trabajo se basa en un diagnóstico participativo que nos permite acercarnos a la realidad urbana y social de cada contexto, con el que diseñamos planes de acción ad-hoc que combinan acciones de participación y comunicación, en continuo proceso de evaluación del impacto que tienen nuestras iniciativas en la comunidad local. A través de estos mecanismos, conseguimos desarrollar proyectos de regeneración urbana que preservan la identidad del barrio, mejoran la oferta de vivienda, dotaciones y servicios de la zona, además de fortalecer el tejido social y fomentar un sentido de pertenencia y de comunidad entre los vecinos.
Tan relevante como los procesos de participación continua que acompañan a nuestros proyectos, es el despliegue de recursos informativos con los que conseguimos acercarlos a la ciudadanía a través de nuevos canales de comunicación. Por eso, hemos creado plataformas digitales que permiten conocer los detalles de cada propuesta urbanística con un lenguaje accesible y comprensible. Gracias a nuestras páginas web y redes sociales, facilitamos un diálogo abierto con los vecinos, fomentando una interacción más cercana y efectiva. Estos canales no solo permiten una mayor accesibilidad a la información, sino que también son un ejercicio de transparencia que fortalece la confianza y la implicación de la comunidad en el desarrollo de su entorno.
Gracias a esta manera conjunta de hacer ciudad, nuestros proyectos son capaces de reconvertir zonas degradadas en espacios residenciales bien equipados, promoviendo una movilidad alternativa menos dependiente del vehículo privado, una transición energética más justa o un impulso a la biodiversidad local con la creación de espacios verdes que mejoran la calidad ambiental y la salud urbana.
El compromiso ciudadano con los proyectos urbanísticos incrementa su sostenibilidad a largo plazo. Cuando los habitantes participan activamente en la creación de sus espacios, los valoran más y se implican en su gestión y cuidado posterior. Así, contribuimos a generar una cultura colectiva que promueve ciudades más habitables, resilientes y sostenibles, alineadas con los retos y oportunidades del futuro.
Esta tribuna forma parte del Dosier Corresponsables: El poder de la colaboración ciudadana